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¿Qué es y para qué sirve una Sociedad Patrimonial?

sociedad patrimonial ventajas e inconvenientes

Vivimos en la mejor era para emprender, muchos gurús lo afirman y cada día surgen negocios de toda índole, que amplían el mercado con intenciones de generar riqueza. Si estos emprendimientos logran el éxito, a la vuelta de los años se convertirán en grandes corporaciones y sin duda, los socios principales podrían estar interesados en incurrir en una sociedad patrimonial.

Sin embargo, no nos vayamos muy lejos aún, emprender no es un camino fácil, resulta ser uno de los viajes más complicados a los que una persona se puede enfrentar. Dificultades, largas jornadas laborales, pocos resultados económicos al inicio, y un largo etcétera, son unos de los tantos obstáculos que se pueden presentar a la hora de iniciar un negocio. En este artículo se explicarán las bases para crear una sociedad patrimonial y con esto, aportar un pequeño granito de arena a todos los emprendedores que buscan cumplir con sus sueños.

Conceptos Básicos

Antes que nada, debemos partir de conceptos básicos que muchas veces damos por sobreentendidos pero que realmente, no poseemos una definición clara y legal al respecto. ¿Qué es una sociedad? Se define como una agrupación de individuos (incluso animales) que cohabitan en un mismo territorio y cooperan entre sí, para buscar una serie de beneficios comunes. Las sociedades existen desde el principio de los tiempos, dado que el ser humano es una raza netamente social y comunicativa.

En términos financieros ¿Cómo se podría definir una sociedad? El concepto poco varía, se trata de un conglomerado de personas que bajo un contrato, se unen para realizar una actividad y con ella, generar beneficios económicos. Dicha actividad se puede producir en distintos niveles y escenarios, por tal motivo, existen diferentes tipos de sociedades. Sin embargo, todas en esencia, deben poseer las características básicas de una sociedad: debe estar conformada por el capital de los socios (bienes, dinero, trabajo, etc.), se constituye para crear negocios y debe poseer patrimonio propio.

Por otro lado, tenemos el concepto de patrimonio, el cual es uno de los pilares básicos en que se fundamenta el derecho civil, ya que aparece en diferentes ámbitos y al final, todos los ciudadanos poseemos patrimonio propio, en poca o gran medida. El patrimonio es un conjunto de relaciones jurídicas pertenecientes a una persona, estas relaciones poseen utilidad económica y cuyas relaciones jurídicas están constituidas por deberes y derechos. En otras palabras, el patrimonio que posee una persona física o jurídica, se define por el conjunto de bienes y derechos, así como sus cargas y obligaciones, que esta posea.

El patrimonio para ser considerado como tal, debe poseer los siguientes elementos:

  • Estar compuesto por un conjunto unitario de derechos y obligaciones,
  • Tener significado económico y pecuniario y, ser atribuido a un titular como centro de sus relaciones jurídicas. Además, el patrimonio no desaparece con la persona tras su fallecimiento, este posee la característica de ser transmisible y por tanto se hereda a otra persona o grupos de personas.

Detalles de ley

Con los conceptos recién expuestos, explicar la definición de una sociedad patrimonial puede formularse de manera muy sencilla. Es aquel grupo de individuos que se reúne con el fin de administrar y gestionar un patrimonio. No obstante, la Ley del Impuesto sobre Sociedades, posee una definición un poco más formal en su artículo número 05, esta dice lo siguiente: “Se entenderá por entidad patrimonial y que, por tanto, no realiza una actividad económica, aquella en la que más de la mitad de su activo esté constituido por valores o no esté afecto a una actividad económica”. En otras palabras, esta gira en torno del patrimonio y no de la actividad económica, su principal objetivo es gestionar los bienes y no ejercer actividad empresarial sobre los mismos.

Para entender mejor este concepto, quizás sea necesario explicar brevemente lo que refiere la ley con respecto a “la actividad económica”, la cual se define como toda actividad hecha por cuenta propia, sobre los medios de producción y los recursos humanos o de uno de ambos, con el objetivo de intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios. Es decir, en toda sociedad donde existan empleados hay actividad económica, pues de por medio hay salarios, hay jornadas laborales, contratos, entre otros. Es por este motivo que siempre se coloca como ejemplo de entidad patrimonial a grupos de personas que administran bienes inmuebles sin tener en medio a personal empleado.

También es considerada como tal, cuando tiene inmuebles familiares para su uso particular o, cuando los alquila sin poseer empleados con contratos y jornadas laborales completas. Otro caso muy común se trata de sociedades patrimoniales que poseen valores en bolsa y que invierten en ellos con cierta frecuencia. El hecho de existir personal laborando contratado, así se trate de 1 sola persona, se considera un punto determinante para definir cuándo es una sociedad de patrimonio o una empresa formada. Esta confusión surge muy a menudo ya que se suele menospreciar la presencia laboral de un número reducido de empleados.

sociedad patrimonial familiar

Requisitos para formar una sociedad patrimonial

Las leyes en cada país son distintas, y para hablar de requisitos es necesario remitirse a ellas pues ante el estado se debe hacer mención de las sociedades a crear. Es posible que las leyes tengan similitudes, no obstante, los siguientes requisitos son aplicados para sociedades patrimoniales residentes dentro del territorio español.

En la actualidad, se considera que una sociedad es patrimonial cuando posee un máximo de 10 socios y casi siempre, son pertenecientes a la misma familia. Además, se diferencia de otras sociedades por tener un gran número de activos fijos, como casas, edificios, terrenos, entre otros. El objetivo de esta sociedad, como bien se dijo al inicio, es la gestión de estos bienes y por tanto, queda fuera de ser considerada una actividad económica. A efectos fiscales, los activos deben ser en su mayoría (más de un 50%) conformado por valores. Aunado a esto, se debe tener en cuenta que las sociedades patrimoniales no están exentas de impuestos, ya que le son aplicadas todas las normas de la Ley de Impuestos sobre Sociedades.

Cabe destacar, que para crear este tipo de sociedad no existe un método definido ante la ley, sino por el contrario, es la creación de una sociedad como cualquier otra (por eso la importancia de definir sociedad al inicio de este post). Dicha sociedad debe cumplir con los requisitos previamente explicados y sólo entonces será considerada como tal ante la Ley (y en especial ante las normas mercantiles).

Ventajas de las sociedades patrimoniales

En los tiempos que corren, este tipo de sociedades cada vez son menos frecuentes, debido a que a veces, mantener una buena relación y sana convivencia entre socios y, entre la familia, resulta difícil y complicado. Aun así, hay muchos casos en los que conviene formar dicha sociedad ya que esta posee algunas ventajas sobre las sociedades anónimas o en general, sobre las empresas. La principal de ellas es que esta tributa sobre la Ley de Impuesto sobre Sociedades, en vez de hacerlo sobre la Ley de impuesto sobre el patrimonio. Se debe considerar que la ley de impuesto sobre el patrimonio exige una cantidad a tributar directamente proporcional al bien declarado y a la comunidad a la que pertenezcamos, por lo que en algunos casos pagaremos menos estando en este tipo de sociedad aunque, se debe analizar cada caso pues no a todos aplica.

En otro aspecto, esta sociedad  no existe como tal ante la legislación mercantil, como ya explicamos se concibe bajo ciertas características. Esto nos lleva a considerar que se trata de una sociedad mercantil con algunas especialidades que nos pueden beneficiar ante ciertos cargos a tributar. En general, si poseemos grandes bienes inmuebles resulta ventajoso en la mayoría de los casos, incorporarlos a sociedades patrimoniales, ya que la diferencia en el pago de impuestos es notoria.

Se debe aclarar, que las leyes actuales han quitado ciertos beneficios a lo que en antaño se contemplaba dentro de la sociedad patrimonial. Razón por la cual, también ha disminuido su uso. Entre los beneficios que se quitaron en la reforma fiscal del año 2015, están contempladas que ya no podrán aplicar el tipo de gravamen del 15% para entidades de nueva creación, tampoco podrán aplicar incentivos fiscales establecidos para las entidades de reducida dimensión ni podrán compensar las bases imponibles negativas, tampoco tendrán aplicaciones severas de las medidas de transparencia fiscal en ámbito internacional.

Aun así, las sociedades patrimoniales están pensadas para ser un instrumento útil, a la hora de reducir el tamaño de una gran empresa, puesto que estas poseen un alto grado de deberes comparadas con una empresa pequeña. Aunado a esto, el hecho de separar los patrimonios de la actividad económica supone cierto grado de seguridad ya que los activos fijos pasarán a tributar a una única tasa y el resto de sus bienes estarán ligados a la actividad económica a la que se dedique. En otras palabras, si la empresa pasa por un mal momento, sus activos fijos se mantendrán y le darán un seguro a su valor y, patrimonio en general.

Como se ha explicado a lo largo del artículo, las sociedades patrimoniales gozan de ciertas ventajas y comodidades. Estas, permanecen ligadas a las leyes del momento y lo mejor es acudir ante profesionales del área en caso de dudas, porque al final, las sociedades patrimoniales no son necesariamente la mejor sociedad en todos los casos. Se debe ser específico y evaluar el contexto al momento de tomar la decisión sobre formar o no formarla.

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