Fiscalidad e Impuestos

Diferencias entre responsabilidad solidaria y subsidiaria

responsabilidad subsidiaria penal

Cuando hablamos de responsabilidades, en ámbitos legales o financieros, hace referencia a ciertas acciones a realizar para así, subsanar alguna deuda o asunto pendiente.

Formalmente, la palabra responsabilidad se define como la obligación de responder ante un hecho y, en términos legales, es una palabra más que adecuada ya que por lo general, todo trámite o solicitud (en especial ante el gobierno) se convierte a la larga, en un deber por ser cumplido de parte nuestra como ciudadanos de la República.

Existen muchos tipos de responsabilidades y normalmente estamos rodeados de ellas sin darnos cuenta. En este artículo se presentarán dos de las responsabilidades más comunes que existen en términos judiciales y que con mucha frecuencia se mezclan entre sí, produciendo confusión y malos entendidos, nos referimos a la responsabilidad solidaria y subsidiaria.

Antes que nada, estas responsabilidades aparecen cuando existe incumplimiento de pagos por parte de una o más personas, entendiéndose como deuda, aquella obligación que posee una o varias personas, de pagar o cancelar un bien que se le ha prestado previamente, generalmente dinero. En el mundo empresarial de la actualidad, la deuda es uno de los motores del sistema, pues con ella se han creado mecanismos que benefician tanto al deudor como al acreedor, sea intereses o sea altas inversiones de capital en negocios prometedores. No obstante, la deuda se puede salir de control y en determinadas situaciones el deudor se verá incapacitado de poder cancelarla. Es allí cuando aparecen las responsabilidades.

¿Qué es la responsabilidad subsidiaria?

Según la Ley General Tributaria, específicamente la Ley 58/2003, dictamina que la responsabilidad subsidiaria recae ante aquella persona que incumpla un contrato por parte de un tercero. En otras palabras, es la responsabilidad que genera un sujeto por el incumplimiento del pago por parte de un tercero, creando así, una deuda. Por tal motivo, la obligación de cancelar la deuda se traslada a quienes estén designados en el contrato o a quienes el estado establezca como avalistas.

Este proceso no ocurre de forma inmediata, primero se debe verificar que el deudor principal no sea capaz de cancelar el pago y solo allí, se recurrirá a los deudores subsidiarios. Está responsabilidad funciona de manera residual y con carácter de inclusión y, el deudor subsidiario, sólo debe responder cuando el deudor principal no lo hace. Por ejemplo, si una persona necesita cobrar el dinero y observa una demora en los pagos, no puede acudir directamente a los deudores subsidiarios, porque estaría violando el procedimiento establecido por la ley. El orden correcto de operar es dirigirse al deudor principal, si este no responde, se demuestra su incumplimiento y luego sí se puede acudir a los deudores subsidiarios. Es importante recalcar que esto solo ocurre cuando Administración haya intentado cobrar la deuda y no haya obtenido respuesta.

Cabe destacar, que esta premisa puede generar ciertos abusos o actitudes ilícitas para evadir responsabilidades y pagos. Administración está al tanto de eso, por tal razón, esta misma ley explica que el Estado o en tal caso, la sociedad mercantil, pasa a ser responsable patrimonial del perjuicio ocasionado. Este recurso suele ser usado con mucha frecuencia en el mundo de los negocios y las empresas.

Quizás este concepto se visualiza mejor con un ejemplo. La responsabilidad subsidiaria ocurre en un caso en el que un funcionario público no pueda (o no quiera) pagar una indemnización por haber perdido su dinero en el juego, en tal caso la Administración es quien tendría que afrontar la deuda además de penar severamente al funcionario. Misma situación tiene cabida sino se tratase de un funcionario sino de un empleado promedio, perteneciente a una sociedad mercantil, esta sería la responsable en caso de que existiese alguna deuda de parte del empleado. Al final alguien debe pagar y responder por lo que se debe.

responsabilidad subsidiaria tributaria

¿Qué es la responsabilidad solidaria?

Es el privilegio legal que posee Administración de poder exigir el pago de deudas tributarias, además de los contribuyentes, a las personas que estén vinculadas a ellos mediante sociedades establecidas. Sin embargo, este término en la actualidad, va mucho más allá de los organismos públicos, ya que también aplica al sector privado. En otras palabras, la responsabilidad solidaria afecta a todas las personas que estén en una posición de dirección, sea gobierno o empresa. Motivo por el cual, la deuda total a pagar, será dividida en partes iguales entre todos los miembros pertenecientes a dicha sociedad.

Se podría decir, en un lenguaje un poco más informal, que la responsabilidad solidaria es una obligación conjunta sobre un mismo contrato, o sea, una misma deuda que se extiende no sólo al deudor principal sino a las personas que hacen parte de la organización o sociedad mercantil. Esta deuda se suele dividir en partes iguales y surge de manera simultánea. En este tipo de deuda todos los deudores sean solidarios o el principal, tienen el mismo peso, por lo cual, se puede exigir el importe de la deuda a cualquiera de los miembros de la sociedad. Además, para que ocurra este tipo de responsabilidad, no es necesario declarar al deudor principal como fallido.

Este tipo de responsabilidad igualmente debe ser declarada y será la legislación española quien evalúe la sociedad mercantil para así, determinar el grado de responsabilidad solidaria a aplicar. Por otro lado, la empresa debe estar bien constituida, con todos los requerimientos al día y la contabilidad limpia, ya que muchos de los problemas ocasionados cuando se dictaminan este tipo de responsabilidades, se generan por sanciones adicionales que surgen por incumplimiento de la Ley en otros aspectos.

¿En qué se diferencia la Responsabilidad solidaria y subsidiaria?

Con sólo leer las definiciones antes mostradas, podríamos hacernos una idea de cuáles son las principales diferencias, pues más allá de ser términos lingüísticamente parecidos, tienen bastantes cosas en común y a veces no sabríamos identificar cuando aplica una y cuando aplica la otra.

La principal diferencia entre la responsabilidad solidaria y subsidiaria, es que la segunda gira en torno al deudor principal y, sólo cuando este, se demuestra incapaz de pagar la deuda, es cuando se recurre al resto de miembros de la sociedad. Mientras que la primera se activa inmediatamente y no es necesario que exista un incumplimiento en el pago para que se pueda exigir a terceros. En otras palabras, todos tienen el mismo peso ante el acreedor y éste podrá exigir su pago ante cualquiera de los vinculados.

Además, si profundizamos un poco en el primer concepto, se deriva otra diferencia importante a la hora del pago, dado que la responsabilidad solidaria divida en partes iguales la deuda, facilitando así su pago mediante la suma de pequeñas cantidades abonadas por los miembros, mientras que en la responsabilidad de tipo subsidiaria, la deuda puede recaer entre varios o entre una sola persona. Generalmente es así, ya que el deudor principal es el que juega el papel más importante en este tipo de responsabilidades.

responsabilidad subsidiaria laboral

¿Ambas responsabilidades pueden ocurrir al mismo tiempo?

Probablemente parezcan dos tipos de responsabilidades contradictorias, pero en la práctica, podrían existir casos en los cuales ambas coinciden pese a sus notorias diferencias. El caso más típico es cuando ocurre un incumplimiento de pago y aparece un deudor principal, demostrando su incapacidad y transfiriendo la deuda a sus subsidiarios, pero estos, a su vez, forman una pequeña sociedad y se divide la carga en partes iguales. El acreedor entonces, podrá exigir el importe de la deuda a cualquiera de los subsidiarios y entonces, surge así, una responsabilidad solidaria como consecuencia de una responsabilidad subsidiaria. Por muy loco y rebuscado que parezca, en España esto ocurre muy a menudo, sobretodo, cuando de préstamos se trata.

Finalmente, se podría concluir, que ambas responsabilidades son métodos impuestos por la Ley General Tributaria, cuyo principal objetivo es asegurar el pago de una deuda. Son obligaciones a cumplir cuando uno o varios entes, no son capaces de cancelar el pago y se recurre a sus cercanos legales. En este tipo de operaciones, Administración juega un papel imprescindible, así como también, el conocimiento que se tenga de ambos tipos de responsabilidades, ya que esto podría evitar malos entendidos o fuga de capitales por manipulación de medios.

Ambas responsabilidades son muy parecidas tanto en vocablo como en significado, no obstante, la razón que las diferencia es el alcance que poseen y la forma en que se procede a cancelar la deuda, aplicándose así, a casos puntuales y distintos. Aunque, habrá uno que otro en los que exista un nexo entre ambas responsabilidades, generando una tras la otra sobre un mismo escenario.

En la práctica todo puede ocurrir, y lo importante de conocer y entender a fondo estos enredos legales, es que mientras podamos evitar deudas impagables, mucho mejor será nuestra vida laboral, pues a medida que pasan los años, la administración pública se vuelve más exigente y burocrática con aquellas personas que no cumplen con su deber, lo cual, es positivo. Si se quiere profundizar más, se recomienda revisar los artículos número 41 y 42 de la Ley General Tributaria en donde se explica a fondo cada uno de los aspectos aquí mencionados.

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