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Provisión de cartera. Métodos y en qué consiste

Provisión de cartera

Estimar las pérdidas potenciales de una organización sólo es posible a través de una provisión de cartera, la cual permite evaluar las implicaciones de los riesgos que se asumen por los créditos otorgados a los clientes durante el intercambio de productos y servicios.

Hoy en día, muchas empresas tienen listados de clientes que no pagan sus deudas, motivo que impulsa la aplicación de este indicador para anticiparse a los hechos y prevenir eventos no deseados por sumas perdidas. Efectivamente, es un gasto que asume la empresa cuando los clientes no responden a las facturas y es debitado del registro contable bajo la denominación de “gastos por deuda incobrable”, mientras se le atribuye a la cuenta “provisión de cartera”.

De tal forma, esta categoría es concebida como un gasto en el estado financiero de la empresa, por lo cual se afrontan las pérdidas por los montos que no se pueden cobrar, mientras se puede aprovechar para incluir otras cuentas morosas que se traducen en incumplimiento.

¿En qué consiste?

Una de las características de la provisión de cartera, es que al momento de proceder con el cálculo, no es necesario especificar cuál es el cliente que no efectuará el pago, ni precisar el monto, ya que basta con hacer una estimación que en efecto, sea incobrable. De tal forma, se utiliza una tasa de recuperación aproximada para amortiguar las cuentas por cobrar.

Adicionalmente, se puede acudir a otras variables estadísticas como por ejemplo, medir la probabilidad por incumplimiento y así, definir el alcance de las pérdidas producto de las deudas. En este caso, se revisa el histórico de la compañía y se procede con el análisis del entorno. De hecho, algunas entidades bancarias aplican este método para afrontar el estado de las deudas incobrables adquiridas por los clientes que infrinjan las condiciones del préstamo.

En vista de que las organizaciones estilan realizar transacciones a crédito en sus operaciones de intercambio comercial, en el momento no se paga con efectivo al adquirir la mercancía. En espera de que las cuentas por cobrar se transformen en efectivo en un plazo promedio de un año, quedan como activo circulante y así se registran en el balance general. Por ello, es común observar que algunas empresas tienden a inflar el monto de las cuentas por cobrar, pensando en la probabilidad de que algunas sean incobrables. Obviamente, esto incide en el capital de trabajo y en el capital contable.

Lo más recomendable, es limitar este valor en los indicadores, a fin de mantenerse lo más apegado posible a la realidad. Precisamente, el procedimiento de provisión de cartera facilita la estimación de estas cuentas en el análisis financiero para evitar las alteraciones potenciales de los ingresos.

manejo del deterioro o provisión de cartera en niif

Aplicabilidad

Al elevar las cuentas de provisión de cartera en el balance general de la empresa, también es necesario que se registren en la cuenta de “gasto por deudas incobrables”, situada en el estado de resultados. De este modo, dicho monto es restado de los activos y del patrimonio de los accionistas. Esta es la vía más idónea para mantener el equilibrio en el registro en cuanto a los activos, a la totalidad del capital y finalmente, los pasivos, todo con el objetivo de minimizar el impacto de un estado financiero ante facturas infructuosas.

¿Qué métodos de previsión se pueden utilizar?

Por lo general, existen dos modalidades que te iremos explicando detalladamente. Ambos permiten analizar las deducciones al obtener el gravamen correspondiente al IRPF. La elección del método individual o del general depende de la ley que se encuentre vigente en cada país.

General

Quiere decir que la provisión se calcula para todas las cuentas generales, de acuerdo con el tiempo de vencimiento. Por ejemplo, en Colombia se estila atribuir el 5 por ciento a las cuentas por cobrar que tengan 3 ó 6 meses de haberse vencido, 10 por ciento para las que llevan más de 6 meses y 15 por ciento para las que tienen más de un año vencidas.

Individual

Se fija un porcentaje que gira en torno al 33 por ciento, por concepto de deducción para efectos de provisión, por encima del monto de las cuentas por cobrar con más de un año de haberse vencido. Vale acotar que el método se aplica individualmente. También admite la fijación de otros porcentajes.

Por consiguiente, una provisión empresarial implica valorizar las deudas irrecuperables, tomando una serie de medidas de soporte. Vender a crédito implica un riesgo que todas las empresas asumen, por lo cual deben saber cómo actuar ante la pérdida de efectivo y registrarlo como gastos. Casi siempre ocurre que los clientes no pueden pagar y es algo que no se puede evitar y que no debe interrumpir las actividades regulares de la compañía.

Los productos que hayan sido fiados, también conducen a deudas y en función de ello, se idearon esta clase de métodos contables, cuyo fin es mantener el equilibro, ya que de no existir, serían recurrentes los valores irregulares en los estados financieros de las compañías. El tiempo recomendado para llevar cada provisión es anual, pero también es válido hacerlo mensualmente, trimestral o cada seis meses.

Al reconocer esos valores como gastos, se tiene una noción de lo que puede recuperarse y de lo que no para afrontar la pérdida. Es prudente que toda empresa maneje estrategias eficientes al momento de proceder con el cobro de las deudas adquiridas por sus clientes, pues es la única manera de recuperar los ingresos.

A los fines de evitar que los gerentes y los directivos se diluyan en múltiples ocupaciones, pueden solicitar la asesoría de expertos financieros que les ayuden a medir los riesgos y a hacerse cargo de la situación. Al depurar el registro contable, se contará con la información oportuna al momento de tomar grandes decisiones.

Tras previo acuerdo con los accionistas, las cuentas que se dan por perdidas, de inmediato reciben la baja en la cartera, mientras se actualiza el balance. Tomando el ejemplo de los bancos, es prudente manejar fondos previsivos para anticiparse a las bajas por insolvencias. Tampoco pueden obviarse situaciones futuras como el pago de las pensiones, litigios o jubilaciones, cuyos recursos son añadidos a la cuenta de provisiones.

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