Fiscalidad e Impuestos

¿Cómo hacer la liquidación del IVA?

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A nadie le gusta pagar impuestos. La mayoría puede sentir que le quitan el dinero para utilizarlo en acciones poco importantes, sin embargo, los impuestos existen desde hace siglos y tienen su razón de ser.  En teoría, son un tributo que los ciudadanos otorgan al gobierno para que este pueda pagar el gasto público, prestando servicios de bien común y ejecutando de la mejor manera todas las tareas y obligaciones que debe realizar. Como por ejemplo, gestionar el salario de los trabajadores del sector público, mantener hospitales, escuelas, pensiones, entre otros.

Existen diferentes tipos de impuestos y no todas las personas pagan la misma cantidad. Los hay básicos para todos y otros que están relacionados con el número de bienes que el ciudadano posea y los servicios que este consuma. Aquel ciudadano que se niegue a pagarlos, estará incurriendo en un delito y será castigado por la Ley dependiendo del tiempo de mora y la cantidad a pagar. Hablar sobre todos los impuestos sería una tarea muy ardua y tenaz, por lo cual, en este artículo se explicará todo lo referente a la liquidación del IVA (Impuesto al Valor Agregado)

¿Qué es el Impuesto al Valor Agregado?

Es un impuesto que se paga al consumir o adquirir un bien o servicio. Esta contribución es obligatoria pero indirecta, pues al final, el que declara el IVA es el vendedor o prestador y es obtenido a partir de los costos de producción y venta. Esta carga fiscal es común en la mayoría de países, variando su valor en cada uno de ellos. En España, según la ley publicada en el año 2012, se establece tres tipos de IVA: IVA súper reducido del 4% para bienes de primera necesidad, IVA reducido del 10% y, el más caro y no podía ser otro, IVA general del 21%.

Este impuesto es uno de los que más recaudan anualmente y es proporcional, a la cantidad de consumo que tenga el país. La finalidad es poder pagar la nómina de los empleados públicos así como prestar servicios de interés social, aunque en la práctica poco lo notamos. Las actividades educativas tanto públicas como privadas, las actividades sociales, deportivas y culturales, las operaciones inmobiliarias, las operaciones financieras y de seguros y, las operaciones médicas tanto públicas como privadas, quedan exentas de pagar IVA según la ley de tributos española.

¿Qué es el modelo 303?

Constituye un formato único que permite realizar la liquidación del IVA. Este modelo debe ser presentado mensual o trimestralmente por aquellos empresarios y profesionales que realicen actividades económicas. Los plazos que estipula la ley son los siguientes: primer trimestre del 01 al 20 de abril, segundo trimestre del 01 al 20 de julio, tercer trimestre del 01 al 20 de octubre y cuarto trimestre del 01 al 30 de enero.

El modelo 303 además, posee un modelo informativo de liquidación del IVA que debe presentarse anualmente, sumando todas las operaciones que los modelos trimestrales presenten, este modelo de resumen anual se llama Modelo 390. Ambas declaraciones se deben presentar ante la Agencia tributaria por medio de su portal web.

como se liquida el iva

¿Cómo se liquida el IVA?

Para poder pagar el monto correspondiente del impuesto al valor agregado, es indispensable tener una contabilidad clara, precisa y honesta. Todo autónomo, profesional o empresa que venda o preste servicios, deberá llevar un registro con todas las operaciones realizadas durante el trimestre (o el mes dependiendo del caso). Este registro deberá ser respaldado por las respectivas facturas, en las que se verá separado el precio del bien, con respecto al del IVA.

De no poder contar con esta separación es muy fácil de calcular. Si se compra un producto que cuesta 1000 euros y el IVA general es del 21% (en España) la factura indicará 1210 euros a pagar. Por lo tanto, cómo calcular el IVA es simple. Por ejemplo, si se tiene un producto registrado en los libros de contabilidad, cuyo valor fue de 387 euros, ese monto se divide entre 1.21 (que viene a representar el 21% que se debe restar al total para obtener el valor propio del producto sin IVA) y nos da como resultado un valor real del producto de 319,83 euros. Entonces, si restamos el precio total (387 euros) con el precio obtenido tras la operación (319,83 euros) tenemos el valor del IVA pagado en la facturación, 67,17 euros. Este cálculo sólo debe hacerse en caso de no saber cuánto IVA se cancela por un bien o servicio.

Para elaborar el modelo 303 y totalizar el monto de IVA a liquidar, se debe tener claridad sobre dos conceptos imprescindibles a la hora de hacer el cálculo, el IVA repercutido y el IVA soportado. Podrá parecer sumamente enredado pero es muy simple, pues al final se trata de un mismo impuesto que en algunas ocasiones nosotros pagaremos y en otras, lo cobraremos.

El IVA soportado es aquel IVA que se paga sin darnos cuenta. Tiene cabida en las facturas y no podemos comprar el producto sin pagar el IVA, pues toda factura lo debe incluir a la hora de totalizar el monto. En otras palabras, es el IVA que el proveedor del bien o servicio nos cobra por la elaboración y prestación del mismo.

Por otro lado, el IVA repercutido, es el cobrado en las facturas emitidas por nuestra propia empresa. Es el mismo impuesto explicado en el caso anterior, sólo que en esta ocasión, nos ubicamos en la otra cara de la moneda y estamos en la necesidad de cobrarlo para poder vender o prestar nuestro servicio.

¿Por qué es importante saber esto? Por muy obvio que parezca, si llevamos la contabilidad de nuestro negocio, es importante especificar cuáles fueron los productos que entraron y cuáles los que salieron, y con esto, poder totalizar ambos tipos de IVA, tanto el soportado como el repercutido. Esto se hace con la finalidad de presentar las cuentas lo más claras posibles ante Hacienda y así, realizar el siguiente cálculo: si el IVA soportado es mayor que el IVA repercutido, la diferencia deberá ser pagada a Hacienda a modo de impuesto, pero, si ocurre el caso contrario, el IVA repercutido es mayor que el IVA soportado, este monto deberá tener un saldo negativo pues significa que pagamos más IVA del que cobramos, y será Hacienda quien nos devuelva la diferencia.

Sin embargo, esto pocas veces ocurre, lo normal es que el monto negativo se abone al siguiente trimestre y se totalice en el momento de hacer la siguiente declaración. En el caso de ser el último trimestre del año, podríamos exigir el monto en efectivo o seguir abonando, teniendo en cuenta, que la ley ofrece un máximo de años para el mismo abono, por lo cual, se recomienda consumirlo antes del tiempo límite.

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¿Qué ocurre si no hago la liquidación del IVA?

Pagar los impuestos es algo obligatorio y no hacerlo es sancionado por la Ley, independientemente del país en el que estemos viviendo. Esto aplica a las personas que deban tramitar trimestralmente su declaración y por tanto presentarse ante Hacienda en sus respectivos lapsos de tiempo. Si se te pasa la fecha y te presentas por tu propia voluntad (lo cual es lo más recomendable que puedes hacer) Hacienda aplicará un recargo que irá ligado al tiempo de retraso. Si han pasado menos de tres meses, el recargo será del 5% del IVA a pagar.

Si han transcurrido menos de seis meses, el recargo será del 10%. Menos de 12 meses, del 15% y si ha pasado más de un año, el recargo será del 20%. Pero se debe aclarar algo, el hecho de que sea del 20% indica que ha pasado más de un año sin rendir cuentas, por lo cual, el IVA acumulado será mucho mayor al IVA que se declara con seis meses de retraso, por lo cual, si a priori parece una cifra poco significativa, recuerda que la cantidad de compras o ventas realizadas va aumentado con el tiempo y por tanto el monto a pagar será mucho mayor.

Si olvidas pagar el impuesto y es Hacienda quien te manda a buscar, el recargo ya no será ni del 10 ni 20%, será del 100% respecto al IVA acumulado, es por eso que lo mejor es evitar complicaciones y pagar a tiempo como la Ley manda. Se recomienda que en el caso de poseer una deuda grande y sea Hacienda quien mande a llamar a la persona, esta deberá buscar asesoría con profesionales y expertos en el tema, pues algunas deducciones podrían ser aplicadas dependiendo del caso por lo tanto, el recargo podría disminuir.

Por último se debe tener un registro claro y preciso de todos los movimientos económicos realizados por la empresa o el autónomo que preste servicios o venda productos. La contabilidad es el pan de cada día y esta servirá de gran ayuda a la hora de calcular los montos de IVA aplicados. Estos montos dependerán de cada quien y deberán ser declarados trimestralmente ante Hacienda en los lapsos previamente acordados. Lo importante, es tener claro los conceptos y pagar a tiempo para evitar molestias personales y económicos, ya que de por sí, pagar impuestos es un acto a veces improductivo, pero necesario.

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