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Beneficios que aporta la auditoría interna en las organizaciones

auditoría interna

Con el propósito de optimizar todos los procesos en una compañía, se practica la auditoría interna, durante una jornada exclusiva dedicada al análisis y a la evaluación de los riesgos, el control de las operaciones y la dirección. La proyección de la misma generalmente es orientada por el tren gerencial de las empresas, cuyo informante directo es el auditor.

Si quieres saber para qué sirve la auditoría interna, vale acotar que suma un valor diferencial a todas las actividades operacionales, partiendo de la planificación, la ejecución, el análisis y la evaluación de las posibles acciones de monitoreo dirigidas a algún departamento, en línea con la legislación vigente.

De esta manera, se practica de forma coordinada, previo acuerdo entre el gerente y el auditor, quienes se encargan de elaborar una programación anual. De hecho, toda empresa antes de ser auditada, debe recibir la información detallada sobre lo relacionado con este procedimiento.

Al detectar aspectos de interés, es fundamental emprender el seguimiento, hacer las respectivas alertas y elevar las propuestas correspondientes, en función de poder alcanzar el éxito, que está vinculado con garantizar la máxima eficiencia y efectividad en la compañía.

Características de la auditoría interna

Hay una serie de aspectos formales que permiten que este procedimiento se realice minuciosamente, a los fines de alcanzar los resultados deseados. Entre ellos, podemos mencionar:

Profesionalismo

Es importante que toda auditoría de desenvuelva en un ambiente profesional, donde se infunda el respeto, la ética y la responsabilidad. Los resultados que se obtengan, independientemente de sus implicaciones, deben analizarse con los representantes de la empresa auditada, antes de proceder con el registro.

Personal competente

Es indispensable que los autores tengan las destrezas, las habilidades y las  competencias necesarias para efectuar el procedimiento. En tal sentido, deben conocer las normas para auditar y manejar todos los procesos, mientras se mantienen al margen, siendo imparciales en todo momento.

Programación anticipada

Antes de iniciar con la jornada de auditoría, se deben establecer posibles fechas para su ejecución, en pleno consenso con los gerentes de la organización. El proceso puede fijarse en cualquier momento, lo esencial es que se cumpla con todo lo previsto inicialmente.

Planificación

Si se tiene pensado auditar una empresa, no se admite la improvisación. Por ende, se requiere de una investigación previa que permita contar con toda la información necesaria para guiar el proceso, esto incluye estudiar los antecedentes y elaborar un plan de acción.

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Legalidad

Para que el proceso sea legal, debe apegarse por completo a la normativa vigente de cada país.

Registro de la información

Una vez que haya culminado la etapa de revisión, es fundamental establecer una reunión con los directivos de la empresa. Posteriormente, se indica cuáles fueron los hallazgos, incluyendo las fallas y las debilidades en las que incurre la empresa, al igual que especificar qué área se puede mejorar.

Al registrar los resultados, bien sea positivos o negativos, los auditores se responsabilizan de que se tomen las medidas correspondientes, a los fines de resolver los inconvenientes que se detectaron durante el proceso de la auditoría.

¿Qué hacer ante los resultados obtenidos?

Una auditoría interna de calidad persigue diversos fines, destinados a resguardar todos los activos de una empresa, esto incluye la valoración y la verificación de los mismos. Al analizar con detenimiento la información financiera de una compañía, se pueden corregir los errores, descubrir irregularidades y corroborar qué tan eficiente es el sistema administrativo que se maneja.

Así mismo, permite que se diseñen acciones conjuntas con la alta gerencia, en función de establecer prioridades y tomar decisiones ante las actividades operacionales que se encuentran en categoría de amenaza o alerta. También facilita que se puedan probar las herramientas de control interno para detectar posibles fallas.

Un beneficio tangible, es el impulso a las campañas de concienciación sobre el uso eficiente y la administración de los recursos de la empresa. Por supuesto que es provechoso precisar cuáles son las situaciones específicas que implican riesgos y cuáles son las que representan nuevas oportunidades de negocio, en aras de que los líderes de la compañía sean asesorados oportunamente.

Otro de los aportes de una auditoría, es que admite que se eleven propuestas y nuevos planes orientados al éxito y que conlleven a incrementar los niveles de rendimiento y productividad. Ante ello, es preciso delegar responsabilidades, establecer líneas de acción y finalmente, respaldar la gestión de los auditores, siempre y cuando se encuentre apegada a la ley.

Aparte de controlar las deficiencias de forma oportuna, se pueden actualizar los datos contables, ordenando el mantenimiento de los registros, también reducir los eventos de fraude, verificar cómo van los procedimientos operativos, reevaluar las políticas de la organización y chequear la estructura organizacional, en caso de que se requieran algunos ajustes.

Desventajas de la auditoría

Según como se lleve a cabo el proceso, es posible que haya algunos fraudes que no se detecten. No se puede generalizar, porque cada empresa maneja sus propios parámetros de evaluación, en ocasiones, suelen ser subjetivas y manejar datos que no son plenamente confiables. La única manera de que el registro tenga validez, es que sea avalado por un auditor externo, pues los accionistas, las entidades bancarias y otras dependencias exigen la mayor transparencia.

Las recomendaciones que se deriven de una auditoría, pueden tomarse como acciones preventivas que ayuden a obtener mayor confiabilidad financiera, protegiendo los activos, aportando mayor rigor y calidad en las labores de seguimiento y control interno. El momento ideal para pautar estas jornadas, queda al criterio de los gerentes, en su búsqueda de analizar nuevos escenarios para el crecimiento, la expansión y la competitividad en el mercado.

El informe final reflejará la realidad de la organización, detallando si hay fluidez en los procesos. Para ello, se evalúa tanto la misión, como la visión y los objetivos estratégicos de la empresa, en función de precisar el rendimiento que tiene. Todo depende de la magnitud de la compañía, de modo que los tiempos de ejecución son variables.

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